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El photo-finish o final de fotografía es algo que muchos, incluso aquellos ajenos al deporte, conocen. Se basa en el cálculo de ganadores a través del uso de cámaras fotográficas y sensores de movimiento, todo con el objetivo de lograr interpretar el verdadero ganador cuando la diferencia entre el ganador y el perdedor es milimétrica. Nació a finales del siglo 19 y se ha mantenido en uso hasta la actualidad, pasando por muchos cambios y puliendo su uso (y tecnología) al punto de ser uno de los criterios de evaluación más fiables de todo el deporte.
Las primeras tomas: Caballos y Juegos Olímpicos
Aunque muchas personas conocen el photo finish por su uso en las Olimpiadas, no fue en estas carreras donde se vio por primera vez. En realidad, esta tecnología nació en el hipismo, exactamente en la década de 1890. Este deporte siempre ha estado ligado a las apuestas, y ahí se necesita un resultado lo más claro y justo posible. No por nada hoy muchos apostadores prefieren jugar con operadores con licencia de SEGOB en México, que operan bajo un marco legal y con supervisión. En el siglo XIX, cuando no existían las casas de apuestas online ni había un control tan estricto sobre el deporte, la llegada del photo finish sirvió como una prueba mucho más sólida del resultado de la carrera.
Las primeras cámaras empleadas eran dispositivos estáticos colocados en la línea de meta de los hipódromos. Sin embargo, tenían un defecto, el obturador era demasiado lento como para congelar el movimiento rápido, lo que arrojaba imágenes borrosas. Más adelante, en 1912, los Juegos Olímpicos empezaron a apoyarse en sistemas de cámara en la meta para resolver llegadas ajustadas en pruebas de atletismo. Y ya en 1932 se popularizó la llamada Kirby “Two-Eye” Camera, un dispositivo que combinaba cronometraje y cámara para mejorar la precisión del registro.
La era de la cámara “Slit-Scan”
A mediados del siglo pasado, esta tecnología dio un gran salto al introducir la cámara de barrido o slit-scan. A diferencia de las cámaras anteriores, esta no capturaba el momento exacto en una imagen estática, sino que estas cámaras capturan solo una línea vertical de píxeles (la línea de meta) miles de veces por segundo y las unen horizontalmente.
Esto explica por qué en las fotos de llegada el fondo aparece como rayas borrosas y, a veces, los cuerpos de los atletas se ven extrañamente estirados o comprimidos.
- El eje horizontal no es espacio, es tiempo: Lo que ves de izquierda a derecha en la imagen no es la pista, es el tiempo transcurriendo.
- La distorsión: Si un corredor mueve una mano más rápido que su cuerpo al cruzar la línea, esa mano aparecerá comprimida; si desacelera, se verá estirada.
Básicamente, los resultados se podían interpretar para hacer de la decisión final un resultado respaldado por la eficiencia de las cámaras con tecnología de “Slit-Scan”.
Del cronómetro humano al fotofinish digital
A partir de los años 70, el photo-finish dejó de ser solo una “prueba visual” y pasó a integrarse con el cronometraje automático. En atletismo, por ejemplo, desde 1977 los registros de élite empezaron a exigir medición totalmente automática a centésimas, lo que empujó a profesionalizar la tecnología en la meta.
En los 90 llegó otro salto: las cámaras lineales digitales comenzaron a sustituir a la película. Sistemas como Seiko Slit-Video (debut en 1991) y los primeros Omega Scan’O’Vision de principios de los 90 ya permitían ver la llegada en pantalla y asignar tiempos con mucha más rapidez. Con el software, el photo-finish se volvió también una herramienta de gestión de datos: archivo, revisión y verificación en segundos, no en minutos.
El photo finish en 2026: Velocidad de la luz, IA y uso amplio
Hoy, en 2026, la tecnología ha alcanzado niveles que parecerían ciencia ficción hace unas décadas. Las cámaras modernas, como las utilizadas por Omega o Seiko en eventos mundiales, son escáneres lineales digitales que pueden capturar hasta 40,000 líneas por segundo.
Ya no se espera el revelado de una película. La imagen se transmite instantáneamente a los ordenadores de los jueces, donde software avanzado ayuda a alinear el cursor con la parte del cuerpo reglamentaria para determinar al ganador. Además, la integración de la inteligencia artificial está comenzando a asistir en la detección automática del torso (en atletismo) o la rueda (en ciclismo), reduciendo el tiempo de decisión a meros segundos tras la carrera.
¿Qué parte del cuerpo cuenta para ganar? Dependiendo del deporte, la regla de «cruzar la meta» varía drásticamente:
- Atletismo: Cuenta el torso (pecho). La cabeza, el cuello, los brazos y las piernas no cuentan.
- Ciclismo: Cuenta el borde delantero de la rueda delantera.
- Carreras de caballos: Cuenta la punta de la nariz del caballo.
- Remo y canotaje: Cuenta la bola de proa del bote.
- Automovilismo (F1/NASCAR): Cuenta el momento en que el coche pasa por la línea de meta según el sistema de cronometraje: sensores en la pista y un transpondedor en el coche.
Pero este principio incluso ha trascendido fuera de los deportes de carrera. Otros deportes como el fútbol, el béisbol, el tenis, entre otros, han comenzado a utilizar la tecnología de las cámaras para capturar momentos y así decidir jugadas, puntos y cualquier otro resultado. Al ofrecer una precisión que el ojo humano no siempre puede igualar, estas cámaras sirven como apoyo clave para el arbitraje en decisiones ajustadas.


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