El posparto sin prisas: habitar el cuerpo después del embarazo

Escrito por: Richard Rondón

Visitas:

Hay un momento, pocas semanas después del parto, en el que muchas mujeres se miran al espejo y no reconocen del todo el cuerpo que ven. No porque sea extraño, sino porque es distinto, con sus propias reglas, y su propio silencio, y una profunda necesidad de cuidado, que a menudo es invisible.

¿Cómo cambia el cuerpo durante el embarazo?

Durante el embarazo, el cuerpo aprende a sostener la vida. Se adapta, se expande, cambia su centro de gravedad y su ritmo interno. Después del nacimiento, ese mismo cuerpo necesita tiempo para reorganizarse. Sin embargo, el mundo no siempre concede ese tiempo. Las expectativas sociales, la presión por “recuperarse rápido” y la falta de conversaciones honestas sobre el posparto hacen que muchas mujeres atraviesen esta fase sintiéndose solas o insuficientes.

El abdomen es, para muchas, el centro de esa experiencia. Tras el parto, no solo cambia su apariencia, sino que también cambia la sensación interna. Algunas mujeres describen una falta de firmeza, otras una especie de desconexión con esa zona del cuerpo. Levantarse de la cama, cargar al bebé o simplemente caminar durante un rato puede generar incomodidad o cansancio. No es debilidad; es un cuerpo que ha hecho un trabajo enorme y está aprendiendo a sostenerse de nuevo.

El posparto no es una competición ni una meta que deba alcanzarse rápido. Es un proceso de adaptación. El cuerpo también necesita volver a aprender movimiento, gradualmente restableciendo el tono muscular, y volver a confiar en sí mismo. Al mismo tiempo, la mayoría de las mujeres buscan pequeños ayudantes que les ayudarían a sentirse confiadas, seguras, realizando tareas de rutina que han caído sobre sus hombros desde el primer día.

Sentirse sostenida físicamente puede marcar una gran diferencia. No porque el cuerpo no sea capaz por sí mismo, sino porque el cansancio acumulado, la falta de sueño y la carga emocional hacen que cualquier apoyo adicional sea bienvenido. Cuando el cuerpo se siente acompañado, la mente también se relaja un poco. Y en el posparto, cualquier alivio cuenta.

Además del aspecto físico, está el componente emocional, que rara vez se menciona con suficiente profundidad. El posparto es una etapa vulnerable. La identidad cambia, las prioridades se reordenan y el tiempo propio se vuelve escaso. Muchas mujeres sienten que su cuerpo ya no les pertenece del todo, que ahora está al servicio de otro ser. Recuperar una sensación de control, aunque sea mínima, puede ser profundamente reparador.

El uso de fajas postparto

En este contexto, el uso de prendas de soporte corporal ha ido transformando su significado. Ya no se entienden únicamente desde una lógica estética, sino desde una necesidad funcional. Sentirse contenida, protegida y más estable al moverse puede ayudar a atravesar el día con menos tensión física y mental. No se trata de ocultar el cuerpo ni de forzarlo, sino de acompañarlo.

Las fajas para embarazadas y posparto, cuando se utilizan de forma consciente, pueden cumplir ese papel de acompañamiento. No sustituyen el descanso ni el fortalecimiento progresivo, pero sí pueden ofrecer una sensación de soporte que muchas mujeres agradecen, especialmente en las primeras semanas tras el parto. Para quienes desean explorar este tipo de apoyo con un enfoque centrado en la comodidad y la adaptación al cuerpo real, existe información disponible.

No todos los postpartos son iguales

Es importante subrayar que cada cuerpo responde de manera diferente. Lo que resulta cómodo y útil para una mujer puede no serlo para otra. Por eso, cualquier decisión relacionada con el soporte corporal debería partir de la escucha personal y no de una imposición externa. El posparto no tiene una forma única de vivirse, y cualquier camino que priorice el bienestar es válido.

Con el paso de las semanas, muchas mujeres empiezan a reconectar con su cuerpo desde un lugar distinto. Ya no se trata solo de apariencia, sino de funcionalidad. Poder moverse con menos molestias, sentirse más segura al cargar al bebé o caminar sin tensión excesiva en la espalda son pequeñas victorias cotidianas que rara vez se celebran, pero que sostienen la experiencia diaria de la maternidad.

También es un momento en el que se redefine la relación con el propio cuerpo. Algunas mujeres descubren una nueva fortaleza, otras una mayor sensibilidad. El cuerpo posparto no es un cuerpo “dañado”, es un cuerpo transformado. Entenderlo así cambia por completo la narrativa interna y permite una recuperación más amable y respetuosa.

Hablar de estas experiencias con honestidad ayuda a desmontar expectativas irreales. No todas las mujeres se sienten bien inmediatamente después del parto, y eso no las hace menos capaces ni menos madres. El cansancio, la incomodidad y la necesidad de apoyo son partes legítimas del proceso. Reconocerlo es el primer paso para cuidarse mejor.

¿Cuándo puedo retomar el entrenamiento?

El tiempo juega un papel fundamental. Con el paso de los meses, el cuerpo se reorganiza, la fuerza vuelve poco a poco y la confianza se reconstruye. No hay atajos reales, pero sí hay formas de hacer el camino más llevadero. Pequeños apoyos, decisiones conscientes y una actitud compasiva hacia una misma

Dependiendo del tipo de embarazo y de la actividad física previa y durante el mismo, las mujeres sufren las consecuencias de la disminución de esta actividad. Te presentamos algunos consejos para activarte tempranamente.

  • En el primer día posparto: para el manejo de la inflamación camina 5 minutos por la habitación, coloca compresas frías en el vientre e inicia los ejercicios de Kegel (aprieta los músculos de la pelvis como deteniendo un chorro de orina).
  • Durante las primeras 6 semanas: aumenta progresivamente el tiempo de caminata hasta llegar a 20 min, tres veces a la semana. Inicia ejercicios isométricos de glúteos y abdominales (contrae moderadamente dichos músculos).
  • A la octava semana: retoma tu entrenamiento aeróbico habitual a un 20-30% menos de la frecuencia cardíaca de tu entrenamiento previo al embarazo. Actividades ligeras como el baile pueden ser de utilidad. En caso de presentar molestias en el área pélvica, consulta con un especialista.

El posparto no debería vivirse en silencio ni con prisas. Es una etapa de transición profunda que merece atención, cuidado y respeto. Escuchar al cuerpo, permitirle descansar y elegir apoyos que aporten bienestar es una forma de honrar todo lo que ha hecho. No se trata de volver a ser quien se era antes, sino de aprender a habitar un cuerpo nuevo, con más historia, más experiencia y una fortaleza que no siempre es visible, pero sí real.

Qué ganas desde el día uno

  • Plan 100% personalizado y dinámico.
  • Sincronización con tu dispositivo y registro automático.
  • Ajustes en tiempo real si cambias horarios, te saltas una sesión o añades una carrera.
  • Recomendaciones claras para entrenar mejor y recuperar mejor.

¿Qué tan útil fue esta publicación?

¡Haz clic en una estrella para calificarla!

Puntuación media 0 / 5. Recuento de votos: 0

No hay votos hasta ahora! Sé el primero en calificar esta publicación.

Planes para correr

ETIQUETAS

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Pin It on Pinterest

-->